Canastilas con tapa, de frutas, elaboradas en palma de iraca por mujeres que superaron una tragedia debido a un desastre natural y mantienen vivo un saber campesino tradicional a través de la resiliencia. Su historia hace parte de Mercado Plateado, una iniciativa que reconoce el talento, la experiencia y la capacidad de seguir creando de las personas mayores. Cada pieza es un fragmento de memoria convertido en esperanza.